Raúl Gustavo Aguirre: poeta, antólogo, traductor y crítico nacido en Buenos Aires, Argentina (1927-1983).

Adiós, Arthur Rimbaud

       ¡El otoño ya! — Pero por qué añorar un sol eterno, si estamos empeñados en el descubrimiento de la claridad divina — lejos de las gentes que mueren a lo largo de las estaciones.
       El otoño. Nuestra barca erguida en las brumas inmoviles vira hacia el puerto de la miseria, la ciudad enorme bajo el cielo manchado de fuego y de lodo. ¡Ah!,¡los harapos podridos, el pan mojado por la lluvia, la embriaguez, los mil amores que me crucificaron! ¡Jamás terminará por tanto esta vampiro reina de millones de almas y de cuerpos muertos y que serán juzgados! Vuelvo a mirar mi piel roída por la suciedad y la peste, los cabellos y las axilas llenos de gusanos y gusanos más grandes todavía en el corazón, disperso entre los desconocidos sin edad, sin sentimiento... Hubiera podido morirme de eso... ¡Horrorosa evocación! Execro la miseria.
       ¡Y temo el invierno porque es la estación del confort!
       — A veces veo en el cielo playas sin fin, cubiertas de blancas naciones jubilosas. Un gran navío de oro, por encima de mí, agita sus banderas multicolores bajo las brisas de la mañana. Yo creé todas las fiestas, todos los triunfos todos los dramas. Traté de inventar flores nuevas, nuevos astros, nuevas carnes, nuevos idiomas. Creí poder adquirir poderes sobrenaturales. ¡Y bien!, ¡debo enterrar mi imaginación y mis recuerdos! ¡Una hermosa gloria de artista y de narrador perdida!
       ¡Yo!, ¡yo que me llamé mago o ángel, dispensado de toda moral, soy devuelto a la tierra, con un deber que buscar y la realidad rugosa por abarcar! ¡Rústico!
       ¿Me engaño? ¿La caridad será para mí hermana de la muerte?
       En fin, pediré perdón por haberme sustentado de mentiras. Y sigamos.
       ¡Pero ni una mano amiga! ¿Y dónde encontrar ayuda?

——————

       Sí, la hora nueva es por lo menos muy severa.
      Porque puedo decir que la victoria me ha sido dada: el rechinar de dientes, los silbidos de fuego, los suspiros pestilentes se moderan. Todos los recuerdos inmundos se borran. Mis últimas añoranzas se esfuman —celos de los mendigos, de los bandoleros, los amigos de la muerte, los retrasados de toda laya—. Condenados, ¡si yo me vengase!
       Es necesario ser absolutamente moderno.
      Nada de cánticos: mantener el terreno ganado. ¡Dura noche! La sangre seca humea sobre mi rostro, ¡y detrás de mí sólo tengo este horrible arbolito!... El combate espiritual es tan brutal como la batalla de los hombres, pero la visión de la justicia es únicamente el placer de Dios.
      Mientras tanto, es la víspera. Recibamos todos los influjos de vigor y de real ternura. Y en la aurora, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades.
     ¡Qué hablaba yo de mano amiga! Una buena ventaja es poder reírse de los viejos amores engañosos, y cubrir de vergüenza esas parejas mentirosas —vi el infierno de las mujeres allá—; y me será posible poseer la verdad en un alma y un cuerpo.

(Une Saison en Enfer, 1873.)

5 comentarios:

  1. Cuántos recuerdos de este escritor genial, que leía en mi adolescencia

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  2. me parece que rimbaud, decribe en el barco ebrio, muy bien este pasaje de la adolescencia, lleno de dolor y verdades creidas ominpotentemente. Excelente poeta.

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  3. La visión del poeta es la que ha tenido Rimbaud, ni siquiera en la infancia o en la adolescencia se posee tal visión, y mucho menos la vida adulta. Es un camino de excesos que bordea la locura, y que permite la claridad suprema, la verdadera justicia para separar lo esencial de lo moral, y las ganas de arrebatar al mundo. Aquí Rimbaud describe el declive de esa claridad, la visión que se ha apagado para dar lugar a las labores comunes del mundo moderno. Es una suerte de despedida. Después de ésto dejaría de escribir para siempre, tristísimo... sobre todo por dejar de intentarlo,¡con su claridad! Provoca angustia ver cómo se derrumba tu mundo para dar lugar a la mediocridad, dan ganas de matarse...

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    1. Esta visión resulta más adecuada a lo que dice el poema... sin embargo, ¿por qué suponer que el mundo se le derrumbó a Rimbaud y que luego sólo fue un mediocre? Pensar eso equivale a estimar una actividad en detrimento de otras, y no es correcto, tampoco lo es que nosotros (sus lectores) le exijamos nada, ¿acaso no es suficiente lo que nos dejó?
      El poeta tiene derecho (como cualquiera) a decidir sobre su vida, y no está bien querer encadenarlo a la voluntad ajena.

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  4. como dicen su genialidad fue que se dio cuenta de "la verdad" cuando recién empezaba a vivir, demasiada superioridad para su edad, siendo tan joven vio lo que muy pocos vemos y sabemos.

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