Aquí estará mi tumba, y no en otro lugar, bajo estos tres árboles.
Tomo de ellos las primeras hojas de la primavera
Entre un pedestal de granito y una columna de mármol.
Tomo de ellos las primeras hojas de la primavera
Pero otras hojas se alimentarán de la feliz podredumbre,
De ese cuerpo que vivirá, si puede, cien mil años.
Pero otras hojas se alimentarán de la feliz podredumbre,
Pero a otras hojas oscurecerá
Una tinta más líquida que la sangre y el agua de las fuentes:
Testamentos no cumplidos, palabras perdidas más allá de los montes...
Una tinta más líquida que la sangre y el agua de las fuentes:
¿Puedo yo defender mi memoria contra el olvido
Como una sepia que huye perdiendo sangre, perdiendo fuerzas?
¿Puedo yo defender mi memoria contra el olvido?
(Contrée, 1944.)
Poesía francesa del siglo XX traducida por Raúl Gustavo Aguirre / Poetas franceses contemporáneos (De Baudelaire a nuestros días)
Raúl Gustavo Aguirre: poeta, antólogo, traductor y crítico nacido en Buenos Aires, Argentina (1927-1983).
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En el fin del mundo, Robert Desnos
Algo grita en la calle negra en cuyo final el agua del
Río ruge contra las barrancas.
Esa colilla arrojada desde una ventana cambia en estrella.
Algo grita una vez más en la calle negra.
¡Ah!, ¡vuestras fauces!
Noche pesada, noche irrespirable.
Un grito se acerca a nosotros, hasta tocarnos casi, pero
Expira justamente en el momento de alcanzarnos.
En alguna parte del mundo, al pie de un terraplén,
Un desertor parlamenta con centinelas que no
comprenden su manera de hablar.
(Fortunes, 1942.)
Río ruge contra las barrancas.
Esa colilla arrojada desde una ventana cambia en estrella.
Algo grita una vez más en la calle negra.
¡Ah!, ¡vuestras fauces!
Noche pesada, noche irrespirable.
Un grito se acerca a nosotros, hasta tocarnos casi, pero
Expira justamente en el momento de alcanzarnos.
En alguna parte del mundo, al pie de un terraplén,
Un desertor parlamenta con centinelas que no
comprenden su manera de hablar.
(Fortunes, 1942.)
Mañana, Robert Desnos
A la edad de mil años tenía aún la fuerza
De esperarte, oh esperanza que la mañana abría.
El tiempo viejo herido por múltiples esguinces,
Puede gemir: el día y la noche son nuevos.
Pero hace mucho ya que vivimos en vela.
Velamos, conservamos la claridad y el fuego,
Hablamos en voz baja y nos sobresaltamos
Por un rumor que calla pronto como en el juego.
Y en lo hondo de la noche aún testimoniamos
El esplendor del día y de todos sus dones.
Si no dormimos es para acechar la aurora.
Ella demostrará que seguimos viviendo.
(État de Veille, 1943.)
De esperarte, oh esperanza que la mañana abría.
El tiempo viejo herido por múltiples esguinces,
Puede gemir: el día y la noche son nuevos.
Pero hace mucho ya que vivimos en vela.
Velamos, conservamos la claridad y el fuego,
Hablamos en voz baja y nos sobresaltamos
Por un rumor que calla pronto como en el juego.
Y en lo hondo de la noche aún testimoniamos
El esplendor del día y de todos sus dones.
Si no dormimos es para acechar la aurora.
Ella demostrará que seguimos viviendo.
(État de Veille, 1943.)
El epitafio, Robert Desnos
Yo viví en esos tiempos y después de mil años
Me morí. Yo vivía sin caer, perseguido.
Toda nobleza humana yacía en la prisión
Y yo era libre entre los esclavos ocultos.
Yo viví en esos tiempos y no obstante era libre.
Y vi girar el río y la tierra y el cielo
Alrededor de mí, mantener su equilibrio
Y dar las estaciones sus aves y su miel.
Ustedes los que viven, ¿qué hicieron de esos dones?
¿Extrañan aquel tiempo en que me debatí?
¿Sembraron para hallarse en cosechas comunes?
¿Enriquecieron la ciudad donde habité?
Ustedes los que viven no me teman: he muerto.
De mi cuerpo y mi espíritu no queda nada ya.
(Contrée, 1944.)
Me morí. Yo vivía sin caer, perseguido.
Toda nobleza humana yacía en la prisión
Y yo era libre entre los esclavos ocultos.
Yo viví en esos tiempos y no obstante era libre.
Y vi girar el río y la tierra y el cielo
Alrededor de mí, mantener su equilibrio
Y dar las estaciones sus aves y su miel.
Ustedes los que viven, ¿qué hicieron de esos dones?
¿Extrañan aquel tiempo en que me debatí?
¿Sembraron para hallarse en cosechas comunes?
¿Enriquecieron la ciudad donde habité?
Ustedes los que viven no me teman: he muerto.
De mi cuerpo y mi espíritu no queda nada ya.
(Contrée, 1944.)
Tanto soñé contigo, Robert Desnos
Tanto soñé contigo
que pierdes tu realidad
¿Es tiempo todavía de esperar ese cuerpo viviente y de besar en esta boca el nacimiento de la voz querida?
Tanto soñé contigo
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que no es tiempo sin duda de que ya me despierte. Duermo de pie
Tanto soñé contigo
tanto anduve y hablé y dormí con tu fantasma que ya quizá sólo me queda empero el ser
(Corps et Biens, 1930.)
que pierdes tu realidad
¿Es tiempo todavía de esperar ese cuerpo viviente y de besar en esta boca el nacimiento de la voz querida?
Tanto soñé contigo
que mis brazos acostumbrados a cruzarse sobre mi pecho cuando abrazan tu sombra que
Y, ante la aparición real de aquello que me obsesiona y me gobierna desde hace díasya no se amoldarían tal vez al contacto de tu cuerpo.
y años
Me volvería yo una sombra sin duda,Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que no es tiempo sin duda de que ya me despierte. Duermo de pie
el cuerpo expuesto a todas las apariencias de la vida y del amor, y de ti, la única que
hoy para mí cuenta, menos podría tocar tu rostro y tus labios,
que los primeros labios y el primer rostro que venga.Tanto soñé contigo
tanto anduve y hablé y dormí con tu fantasma que ya quizá sólo me queda empero el ser
fantasma entre fantasmas y más sombra cien veces que la sombra que se pasea
y se paseará alegremente sobre el reloj de sol de la vida.
(Corps et Biens, 1930.)
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